Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 519 características, por lo cual se plantea que la inexistencia de las restantes lleva a que los movimientos sociales no alcancen una gran parte de sus reivindicacio- nes. Asimismo, la intervención de los partidos políticos y del Gobierno en los movimientos sociales continuó como en los períodos anteriores e igualmente desmejoraron sus probabilidades de éxito. El movimiento sindical y los partidos políticos El movimiento sindical creció en forma sin precedentes a partir de la transición democrática, pero debido a su debilidad organizativa y dependen- cia de los partidos políticos no pudo aprovechar la coyuntura para consolidar sus organizaciones, desarrollar su autonomía política y poder conquistar sus reivindicaciones. La apertura democrática permitió que muchos sindicatos que habían sido suprimidos durante los Doce Años de Balaguer volvieran a obtener su reconocimiento legal, siendo el Sindicato Unido de La Romana y de Poasi los casos más destacados. En solo cuatro años se inscribieron 384 sin- dicatos, mientras que durante los Doce Años de Balaguer se inscribieron 303; pero esto no significó que los trabajadores tuvieran un aliando en el Gobierno, pues solo se trataba del acceso a la participación política. 41 La intervención de los partidos siguió siendo una constante en la vida sin- dical: una vez en el poder, el PRD organizó la Unión General de Trabajadores Dominicanos (UGTD). El PCD había organizado el Movimiento Sindical de la Unidad Obrera (Mosuo) que luego pasaría a llamarse Central Unitaria de Trabajadores (CUT), mientras que la CNTD seguía aliada al movimiento sin- dical estadounidense. Por otro lado, la CASC continuaba bajo la influencia del Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC) y la CGT mantenía fuertes vínculos con diversos sectores de izquierda. Los dirigentes de estas centrales sindicales eran, a su vez, miembros importantes de sus respectivos partidos, lo que explica por qué las mismas no actuaban hasta tener clara la línea polí- tica trazada por el partido a que estaban afiliadas. No se cuenta con estadísticas veraces para establecer el porcentaje de trabajadores sindicalizados. En 1985 Carlos Pérez V. estimaba que nueve centrales sindicales agrupaban 8.3 % de los trabajadores sindicalizados. Estas centrales «tenían aproximadamente 153,390 trabajadores sindicalizados sobre 1,840,000 trabajadores asalariados (cifra que incluye agro-industria, comercio, construcción, empleados estatales, transporte, finanzas, comunicaciones y servicios)». 42 En contraste con esta apreciación, los principales líderes sindica- les informaron a Víctor Eddy Ruiz Burgos en 1990 que había entre 11 y 16 % de trabajadores sindicalizados. Ruiz Burgos estima que este porcentaje debía
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3