Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

516 Movimientos sociales y estructuras de poder las Fuerzas Armadas también se apoderaron de enormes extensiones de tie- rras estatales localizadas en los alrededores de la ciudad de Santo Domingo. 34 La expulsión de apareceros, precaristas o de campesinos que habían tra- bajado para terratenientes por decenas de años fue otro tipo de modalidad de desalojos. La expulsión de aparceros de sus tierras se daba en todo el país. En diciembre de 1968, en Azua, un grupo de campesinos denunció que el propio IAD los amenazaba con despojarlos de sus pequeños predios. Para esa misma fecha, en la sección Quita Coraza, Vicente Noble, unos 300 campesinos alegaban que dos terratenientes, que carecían de títulos, gestionaban desalo- jarlos para vender las tierras a una empresa bananera. Lo mismo ocurría en Duvergé, donde les querían quitar sus tierras a los campesinos para, supues- tamente, cedérselas a un abogado que era amigo del Gobierno. En Puerto Plata, región Norte, el fiscal del municipio de Luperón tenía amenazados a unos 80 campesinos para sacarlos «amarrados de sus tierras» a pesar de que las venían ocupando durante muchos años. 35 La ola de desalojos por parte de terratenientes e incluso del IAD llevó al diputado Jottin Cury del PRD a proponer un anteproyecto de ley que prime- ro, prohibiera terminantemente con carácter de emergencia nacional, todos los desalojos y que imponía una pena que iba de seis meses a dos años de cárcel a todos los terratenientes que violaran la ley. Los diputados oficialistas argumentaban que «prohibir los desalojos de campesinos resultaba “inconsti- tucional”». El diputado Cury respondió que la propia Constitución declaraba de «interés social […] la eliminación gradual del latifundio». El anteproyecto de ley fue rechazado por los diputados balagueristas. 36 La objeción al antepro- yecto mostraba, una vez más, que ni el presidente ni su representación en el Congreso estaban dispuestos a legislar en su contra. L a debilidad del movimiento campesino A pesar del asedio que sufrían los campesinos, no encontramos un mo- vimiento fuerte que luchara por la tierra. Balaguer no quería que los cam- pesinos tuvieran sus propias organizaciones e hizo grandes esfuerzos para controlar el movimiento. Él mismo auspició la organización del Movimiento Agrario Reformista (MAR) y las Juntas de Acción Agraria (Junagra) que, junto con la Secretaría de Estado de Agricultura, emprendieron una cam- paña para promover las políticas del régimen. Dichas entidades seguirían

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