Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 515 estaba organizado en entidades autónomas. Y no pudo hacerlo porque a fines de los sesenta y principios de los setenta tuvo que enfrentar una ola de des- alojos dirigidos por los terratenientes. En diversos casos se trató de desalojar a los campesinos de tierras para las cuales los terratenientes reclamaban tener títulos legítimos de propiedad. Respecto a estos reclamos, Marino Vinicio Castillo, uno de los personajes encargados de la Comisión de Recuperación de Tierras del Estado, dijo al periodista Orlando Martínez lo siguiente: «Fíjese bien, señor Martínez, en el Este nos encontramos con un título formalmente impecable, pero que si ahondamos en el saneamiento nos encontramos que en el fondo se recurrió a una serie de tortuosidades y malabarismos para obtener la adjudicación, incluso de personas que sin conocer siquiera el sitio se hicie- ron medir y adjudicar hasta más de 629 hectáreas». 32 Armada con este tipo de títulos y el apoyo de las fuerzas del orden públi- co, en febrero de 1971 la familia Goico solicitó el auxilio de la Policía para sa- car de sus tierras en El Cuey, sección de El Seibo, a más de 90 familias que las ocupaban. Los campesinos alegaban que habían ocupado esas tierras en 1962 cuando eran tierras baldías propiedad del Central Romana. En esa ocasión el Central Romana había solicitado el desalojo de los campesinos, pero el fiscal a cargo de la querella, en vez de expulsarlos, les dijo que podían quedarse en ellas porque el Gobierno quería que los hombres del campo trabajasen la tierra. 33 Otros casos interesantes acontecieron en todas las regiones del país. En octubre de 1971 en el municipio de Cumayasa, región Este, alrededor de 30 terratenientes ocuparon 4,402 hectáreas propiedad del Consejo Estatal del Azúcar (CEA) aludiendo que esas tierras les pertenecían. Entre ellos se en- contraban uno que ocupó 1,006 hectáreas y otros dos que ocuparon 251 y 377 hectáreas. Igualmente, para la misma fecha y en la misma región, en Nisibón, altos funcionarios del Estado declararon que los ganaderos de la región Este ocuparon una zona de más 6,289 hectáreas. En Cabarete, Puerto Plata, pro- vincia de la región Norte, grupos de terratenientes ocuparon 2,215 hectáreas. En Vicente Noble, en el Suroeste, cientos de hectáreas fueron ocupadas por terratenientes con el consentimiento de las autoridades militares de la región. El corresponsal del periódico El Sol en esa localidad se atrevió a escribir que las autoridades policiales habían apoyado a los terratenientes en esta acción y, por esto, se le buscaba afanosamente para arrestarlo y un sargento lo tildó de «fresco y enemigo de la Policía». Estos actos de abusos llegaron al colmo y Balaguer tuvo que anunciar que intervendría personalmente en el asunto. Esto explica por qué el agrónomo Francisco G. Villanueva, director general del IAD, pudo aprovechar la oportunidad para denunciar que altos oficiales de
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3