Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI

290 El desarrollo económico interno en la época post-Trujillo También se hizo abundante uso del crédito de bancos privados extran- jeros y con empresas proveedoras de equipos e insumos. Los principales usuarios de esos créditos fueron el Banco Central, otros bancos del Estado, la Corporación Dominicana de Electricidad y diversas instituciones autónomas. Durante el largo período de Balaguer gran parte de las inversiones públicas eran llevadas a cabo por medio de instituciones autónomas, como el Indrhi, el INVI, el BNV, la CDE, Inapa, etc. Que el endeudamiento se generara desde el Gobierno central o desde el sector descentralizado era irrelevante, dada la relatividad de la condición de autonomía. Correspondió a esta época la creación del problema de deuda externa para América Latina, que culminó con la cesación de pagos de México y la lla- mada crisis de la deuda, generadora de la década perdida en los años ochenta. En la República Dominicana no fue que se abusó del endeudamiento pú- blico como se haría a inicios del siglo xxi , sino que prácticamente se partió de cero. A la caída de Trujillo era un país sin deuda, aunque también sin reservas internacionales (es decir, sin activos y sin pasivos). Ya para 1973 la deuda pú- blica externa dominicana cuadruplicaba la de 1966, inicio del régimen del Dr. Balaguer. Al término de su período, en 1978, la deuda externa contratada del país ascendía a US$ 2,585.7 millones. Es cierto que del monto contratado no todo era deuda, pues una parte estaba pendiente de desembolsar y otra parte ya se había amortizado. En realidad, en 1978 la deuda ascendía a US$ 1,330 millones; en términos de dólares de 2010 equivaldría a US$ 4,418 millones. Al crecimiento económico de ese período contribuyó también el inicio de una afluencia importante de inversión extranjera, con la instalación de empresas grandes de capital extranjero. A diciembre de 1969 la inversión extranjera registrada en el Banco Central era de apenas US$ 2.4 millones; para 1974 ya se había elevado a US$ 174.1 millones, terminando ese decenio en US$ 248 millones. Los incrementos más pronunciados tuvieron lugar en el sector industrial, especialmente en la industria de productos alimenticios, bebidas y tabaco (Codal, Central Romana, gaseosas, Phillip Morris y varias industrias alimenticias), en la industria de productos químicos (Refinería de Petróleo y otras), así como en el comercio, la banca y los seguros, las zonas francas y algunos servicios (teléfonos, hoteles). Sin embargo, el auge de la inversión extranjera en la época se identifica particularmente con las grandes empresas establecidas en la minería (Falconbridge y Rosario Dominicana). Naturalmente, las empresas extranjeras se establecían con inversión di- recta, pero las condiciones internacionales de exportación de capitales desde los países industrializados y las políticas de apoyo aplicadas internamente

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