Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
Historia general del pueblo dominicano 285 Los ingresos corrientes del fisco cayeron en 37.2 % y solo mediante el uso de US$ 85.9 millones de créditos y donaciones externas se logró mantener funcionando el aparato estatal. Pero el desquiciamiento político-administra- tivo fue tan marcado (hubo dos gobiernos, por un tiempo), que el país vio cómo fue la Organización de Estados Americanos la que pagó directamente los sueldos públicos, al margen de las instituciones establecidas, pues no par- ticiparon la Tesorería Nacional ni la Oficina Nacional de Presupuesto. Como paradoja, la situación permitió mantener la paridad de la moneda, muy cues- tionada anteriormente, pues para el 1964 la situación de las reservas era crítica y el uso de financiamiento de corto plazo hacía difícil su continuidad, pero al caer las importaciones y entrar un gran volumen de donaciones, se estabilizó la situación cambiaria. En 1966 el PIB se recuperó, pero no creció significativamente sino a partir de 1969. De hecho, en 1968 el producto apenas superaba en 2.9 % su nivel de 1964, antes de la Revolución, lo que implica aumento promedio inferior a 1 % anual. De todas formas, pese a toda la inestabilidad económica y política que caracterizó el período entre 1959 y 1968, que puede definirse como de escaso crecimiento, la década no fue un desperdicio total en términos de crecimiento económico, pues, a pesar de sus altibajos, la economía se expandió a un ritmo promedio anual de 3.7 %. Por otro lado, durante esos años se llevó a cabo un reordenamiento macroeconómico e institucional que acompañó el largo período de crecimiento de 1969 en adelante. Retorno a la estabilidad política En 1966 volvió al gobierno el Dr. Joaquín Balaguer, quien había sido el último presidente titular de la época de la dictadura de Trujillo, y con él se reafirmó en el poder el sector conservador que había sido desplazado tras la caída de la tiranía. Al igual que su antiguo mentor político, Balaguer acariciaba la idea del presidente vitalicio (de hecho, nunca entregaría el poder a un opositor por las vías normales de la democracia), aunque sin la vocación de empresario de Trujillo, sino más bien con la concepción de fomentar un sector empresarial privado. Con una fuerte concentración de poder y una visión de largo plazo, su primer esfuerzo fue consolidar la estabilidad política. Para ello, recurrió al uso de todos los mecanismos represivos y persuasivos del poder, desde la desaparición física, pasando por el asesinato, la prisión, el exilio, el aca- llamiento, hasta la compra de conciencias y de lealtades, para amedrentar
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