Historia General del Pueblo Dominicano Tomo VI
188 El Gobierno de los Doce Años: 1966-1978. Entre el autoritarismo y la reforma conservadora factura conservadora y autoritaria, pero también por su propósito reformista, visto como un esfuerzo estatal de fortalecimiento del empresariado, el resta- blecimiento de una dinámica de crecimiento capitalista en torno a la industria y las exportaciones azucareras, así como el intento de reforma modernizadora del atrasado mundo campesino. 1 El segundo aspecto relevante en la caracterización del régimen político es el poder adquirido por los Estados Unidos como un aliado determinante 2 del bloque de fuerzas conservadoras que se articulaba y en tal sentido como un actor necesario para la unidad política del Estado Autoritario. A esto se vincula la creciente importancia que fue adquiriendo la presencia del capital financiero, específicamente bancario, en el impulso a la industrialización por sustitución de importaciones que se observa en esos años, en la modernización económica de la oligarquía tradicional ligada al comercio y a la tierra y en la compactación y unidad con el Estado de los grupos social y económicamente poderosos, específicamente con la burocracia política en el poder y particular- mente con Joaquín Balaguer. 3 Este último asunto se vincula con claridad a la reinserción que logró alcanzar la economía dominicana en el mercado mun- dial, como economía exportadora de bienes primarios, a partir del boom de buenos precios de las exportaciones de origen agrícola, sobre todo del azúcar. Por lo demás, en esos años la economía mundial vivía un reordenamiento es- tructural en función del poder que en el control del mercado mundial tenían las empresas multinacionales y la nueva división internacional del trabajo que se iba imponiendo en la economía del planeta, 4 cambios internacionales que repercutieron directamente en la República Dominicana. Unido a la articulación del nuevo modelo político en el Estado, durante los Doce Años de gobierno de Balaguer se produjeron importantes transfor- maciones sociales y económicas que redibujaron el mapa social dominicano. Entre otros procesos se articularon importantes grupos de presión como el empresariado industrial, se fortaleció el poder social de emergentes actores urbanos como la clase media y en general el país entró en una dinámica de cambio social, tras los procesos de urbanización, la transnacionalización de la economía y la creciente emigración de dominicanos al exterior. Estos cambios no pueden atribuirse de manera unilateral y reduccionista a las transforma- ciones sufridas por el poder político en el Estado, como tampoco puede de ello derivarse un modelo economicista que atribuya el cambio político a los cambios surgidos en la esfera económica. La realidad es que durante los lla- mados Doce Años los cambios sociales obraron en ambos sentidos: la política se constituyó en agente de cambio económico y social y productor de nuevos actores sociales y económicos, los cambios económicos presionaron hacia el
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